Rata de biblioteca

La Biblioteca Nacional de los arquitectos Clorindo Testa, Bullrich y Alicia Cazzaniga




Apreciación personal de un edificio emblemático de Buenos Aires
 
La Biblioteca es un edificio que te recibe cual nave espacial con su estructura de hormigón armado. De lejos parece una objeto volador no identificado estacionado sobre cuatro patas monumentales, tiene algo de mesa o del cosito de la pizza, una plataforma apoyada sobre cuatro soportes por las que se desliza la fuerza hacia el origen.
Sobre lo general podes leer la descripción de la página de la Biblioteca (http://www.bn.gov.ar/arquitectura). Quiero compartirte mi manera de percibir el edificio. Aquí vamos:

Me bajo del bondi, voy caminando por la calle Austria y llego a mi nave del saber. Primero tengo que subir los escalones anchos de la entrada, en esa parte miro el pastito alrededor y ya empiezo a maquinar con Testa, me pregunto si él se fijó en el pasto. Luego tomo la escalera caracol, me gusta cantar en esa parte para escuchar el bello eco que hace el espacio.

Llego un poco agitada, pero disimulo porque el guardia seguro me esta mirando para ver si me agité. Ese lugar en el que estoy parada es increíble, tiene algo de claustro de monasterio, porque está aislado de los sonidos de la calle, los hace más amenos y por otro lado te corre un aire fresquito con rico olor a naturaleza. 
Y ahí esta la Biblioteca: veo las plataformas como flotando sobre mi, los megapilares de hormigón, el kioskito azul que se ubicó en el medio, el techo caótico de vigas, puntas redondas, puntas cuadradas, grandiosa geometría.


El paisaje es un fondo, un relleno y las figuras del edificio están en primer plano desde mi punto de vista.
Las formas se mueven sueltas y no les importa si exageran o están dificultando al sobrepasado arquitecto que busca el equilibro de las partes.
A veces puedo sentir al arquitecto en las diagonales, en las lineas rectas, es como si siguiera hablandonos desde el más allá.

Un dibujo de luces y sombras se proyecta sobre las paredes de hormigón resaltando un plano y oscureciendo paulatinamente una nueva curva.

Los edificios alrededor miran a la Biblioteca, envidian su diversidad y odian la monotonía y regularidad industrial de su propia estructura.

Testa está bailando bajo el sol y ellos no bailan porque les da vergüenza.

Yo en la Biblioteca no me desconcentro. Cuando entro al ascensor y subo al piso 5 inicio un ascenso a una cápsula del pensamiento. Me siento y hago las fichas más eruditas y obsesivas. Es como que el hecho de saber que estoy elevada y solo apoyada sobre cuatro patas me hace sentir una emoción neoplatónica. En la Biblioteca no hay texto demasiado difícil y no hay cansancio que me gane, me olvido del mundo.

Luego para descansar me voy a los asientos de hormigón, esos que están detrás de los locker's. En ese lugar me he imaginado a Testa sentado para descansar su mente y ordenar los pensamientos relajado con el sol en la cara y olvidándose del mundo.

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